UN PAVO REAL EN EL REINO DE LOS PINGUINOS
Esta lectura me pareció un libro muy interesante, ya que tuve la oportunidad de comprender, entender y aplicar parte de la historia que vivió Juan el pavo real.
Cuando nosotros nos entramos a formar parte de un grupo, quizás nunca llegamos a saber realmente quienes somos hasta que se presentan varias situaciones.
Juan llego al reino de los pingüinos con el sueño de llegar a ser un gran personaje, de que sus ideas tuvieran aceptación y por supuesto éxito. Recién llegado este amigo fue aceptado, gano respeto y admiración, pero con el paso del tiempo, los jefes pingüinos, empezaron a hacerle algunas exigencias como vestirse como pingüinos, hablar como pingüinos, caminar como pingüinos. Cosa que no le agrado mucho a nuestro amigo. Otras amigas aves, de igual forma fueron sometidas a este régimen, algunas aceptaron otras no. Juan junto con otras aves amigas, decidieron crear una estrategia, para lograr cambiar el pensamietno de los pingüinos y demostrarles que no necesariamente se deben actuar como ellos para poder generar ideas sino que cada uno de ellos tenían su propia identidad y podrían generar ideas de igual éxito como las de ellos.
La estrategia comprendía en enseñarle a cada jefe pingüino de cada sección de que manera se puede producir y crecer dejando a cada ave ser quien es, sin necesidad de aparentar ser un pingüino, la estrategia funciono por algún tiempo, pero luego fracaso, cada vez los pingüinos jefes eran más exigentes, más humillantes, cosa que fue aburriendo a Juan. Luego llego la noticia de que existía un reino de las oportunidades, en donde de inmediato Juan salió a buscar suerte. Y le fue muy bien, allí sus ideas fueron escuchadas, el trabajo en equipo fue agradable, lo dejaron ser quien era, un pavo real, de igual forma las otras aves amigas de Juan, partieron a este lugar y lograron el éxito tan anhelado.
Podría decir que en cada empresa se observa este tipo de reino, en donde los pingüinos marcan la diferencia y las ideas, propuestas de sus empleados no tienen acogida por muy buena que parezcan, todo por los celos, la rivalidad o por no pertenecer a un grupo exclusivo de la organización.
Como seres humanos estamos en la capacidad de tomar decisiones, no debemos permitir que otras personas influyan en nuestros principios, pensamientos, ideales todos por seguirles la corriente o por querer aparentar lo que no es.
El ejemplo más común de este tipo de reinos los vivimos en las empresas grandes, ya que en estas los supervisores, se limitan a dar ordenes y a que estas se cumplan con ellos disponen, casi nunca tienen en cuenta las opiniones, ideas, propuestas de los empleados, por tal razón el trabajo se hace monótono. Aburridos, tedioso y demás.
Si tenemos en cuenta el proceso de aprendizaje se da cada vez que tengamos una nueva oportunidad ya sea para trabajar, estudiar, enseñar, etc., en todo nivel, porque de cada situación se aprende. Del diario vivir tenemos retroalimentación. Hay que ser nosotros mismos, por ningún motivo por querer llegar a una organización, tratemos de ser otras personas, porque muchas veces agredimos, ofendemos, peleamos de manera injustificada y causamos daños, que quizás no tenga solución, de igual forma podemos perder nuevos amigos, podemos perjudicar a nuestra familia. Inculquemos a nuestros hijos la autoestima, como único valor de superación personal que pocos pierden al enfrentarse a una barrera o dificultad en su camino.